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"Cuentos de La Alhambra · JP0029"

Autor: Vallve, Manuel

Editorial: Editorial Porrúa México

Edición: 3, 2000

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Resumen:

Como ya se sabe, a principios del siglo VIII, los árabes invadieron España, gracias a la traición del conde Julián, gobernador de Ceuta, y hallando en Guadalete a las huestes del último rey godo, D. Rodrigo, que allí murió, dieron una famosa batalla que duró ocho días y que los hizo dueños de gran parte de España. Con la impetuosidad de un torrente extendiérosen los moros por las península ibérica, y su ruta de conquista, desde el peñón de Gibraltar hasta la barrera de los Pirineos, fue rápida y brillante. No obstante, su marcha triunfal fue detenida en la llanuras de Tours, circunstancia que impidió, tal vez, que la dominación musulmana se extendiera por gran parte de Europa. Confinadas pues, en la península ibérica, las confundidas hordas de áfrica y de Asia que formaron la invasión, trataron de establecer en España un dominio tranquilo y permanente. Como conquistados fueron moderados, y durante algún tiempo pelearon. Amaban extraordinariamente a la nueva patria que les había deparado Alah, y se esforzaron en embellecerla con cuanto pudiera proporcionarles la felicidad. Dictaron sabias y justas leyes, cultivaron las artes y las ciencias, fomentaron la agricultura, la industria y el comercio y, paulatinamente llegaron a formar un imperio que no tuvo rival, en sus tiempos de prosperidad, con los estados cristianos. Como quiera que mucho de los conquistadores procedían del imperio Bizancio, cuna que había sido de la civilización, trajeron a España los últimos adelantos en las ciencias y en las artes, y las ciudades de la España árabe llegaron a ser el punto de reunión de los artistas y sabios cristianos, que iban a instruirse. Sin embargo, el imperio de los musulmanes en España no arraigó en el suelo que contribuyeron a civilizar y embellecer. Apartados como estaban de sus compatriotas cristianos por la infranqueable barrera de la religión y de las costumbres, formaron un pueblo completamente aislado, y su existencia no fue más que un prolongado y valeroso combate para defender palmo a palmo el país usurpado. Pero, pese a sus heroicos esfuerzos, viéronse, por fin, abatidos por la perseverancia y el valor de la raza hispanogótica. Es de notar que nunca se ha dado el caso de tan completo aniquilamiento como el de la nación Hispano-muslímica. ¿Que se hizo de los árabes españoles? Para averiguarlo deberíamos preguntarlo a las costas africanas y a los desiertos solitarios. Su antiguo y poderoso imperio se fundió aniquilándose.

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