Detalle


"Dramas y poesías · EM078"

Autor: Calderón, Fernando

Editorial: Editorial Porrúa México

Edición: 2, 1986

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Resumen:

En cuanto al dominio de la forma literaria, Calderón aparece más limitado en sus dramas que en la comedia donde, por el asunto mismo, pudo variar los versos y los moldes. En aquellos prefiere el romance octosílabo; en la tragedia se ciñó al romance heroico, fiel a los modelos neoclásicos; en las demás obras dramáticasemplea además la silva, con la que alternan el cuarteto, la redondilla, la quintilla, la octava, la octavilla ?casi siempre romántica- y la décima raras veces.El romanticismo de Calderón -que en su vida no fue triste ni en las épocas de honda amargura- tenía que ser, como el de la; mayoría de los iniciadores del movimiento en Hispanoamérica, artificioso, libresco. Al principio, como se verá en las páginas que siguen, cabalga aún sobre la doble vertiente -neoclasicismo, prerromanticismo- y trata de encontrar su ruta, entre gastadas referencias a la mitología y la historia de los clásicos griegos y romanos: las ninfas, el Pindo... Susamadas llevan nombres de fingidas pastoras de la Arcadia neoclásica: Dorila y Delia -que será después Amira- ; en sus brindis hay tenues resonancias de Anacreonte, españolizado por Villegas. Va por los senderos que exploró Gessner en sus idilios, y entra en la sombra, con claros de luna, a la cual se había asomado Young en sus noches plañideras. Así recorre un trecho de esa poesía seudofilosófica, meditativa, con temas que pretenden ser trascendentales, en largas tiradas que le conducen a lo dramático. Al teatro llega por esos caminos, después de contemplar horizontes -no muy abiertos- como los del poema narrativo y descriptivo que ensayó por diversos rumbos: el nacionalista, en "Adela ".Como escapadas transitorias en esos recorridos ?con la poesía de circunstancias-deben verse algunas de sus explosiones patrióticas, de sus estallidos románticosen los cuales el amor al terruño y a la mujer elegida cede nada más bajo la dominante presión del odio al tirano que lo aparta de uno y otra. La vehemencia detales sentimientos se comunica al teatro de Fernando Calderón, a quien compromete su apellido, al llevarlo a la escena.

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